Educación de la primera infancia

Last update 29 Mar 18
FICHA 2

La utilización de programas de educación de la primera infancia que intervengan de forma combinada en hogares y centros de atención y educación, que se centren en el desarrollo holístico del niño y que presten apoyo al mismo tiempo a las competencias parentales puede ayudar a que los niños pequeños desarrollen unos sólidos cimientos de cara al aprendizaje.

La educación de la primera infancia (EPI) es una inversión directa en la salud y bienestar personales de los niños pequeños y en su posterior desarrollo y aprendizaje. Al tomar decisiones de programación los planeadores deben tener en cuenta los resultados a largo plazo de los programas de EPI, las prácticas de EPI generalmente recomendadas y las diferentes opciones existentes de programas de EPI en centros de atención y educativos y en las comunidades. También es importante ser consciente de la movilización de recursos que exige la financiación de los servicios de la EPI y de toda la planificación que conlleva la coordinación, defensa y seguimiento de los servicios de la EPI.

 

Cuestiones y debate

Resultados a largo plazo de los programas de EPI: Las intervenciones sobre los bebés y los niños muy pequeños, incluyendo durante el embarazo, sientan las bases del desarrollo de la primera infancia durante los años formativos en los que se desarrolla el cerebro y puede mejorar de forma significativa el desarrollo cognitivo, conductual, socio-emocional, físico y motor a corto plazo de los niños.(1)(3)(4)(5)(6)(7) Los niños de 0 a 3 años de edad inscritos en programas de EPI han mejorado su desarrollo cognitivo, lingüístico y socio-emocional, al igual que lo han hecho las competencias y el bienestar parental.(10) Los efectos positivos son incluso mayores si se combinan las visitas domiciliarias y la enseñanza en los centros de atención y educación y si las familias se inscriben en programas de EPI que ofrecen apoyo parental durante el embarazo.(10)

Prácticas de la EPI generalmente recomendadas: Las estrategias generalmente recomendadas para la programación de la EPI se centran en las relaciones padre-hijo, ofrecen currículos neutrales en materia de género e incorporan actividades de estimulación que se centran en la lectoescritura y ofrecen a los padres estrategias de enseñanza en el hogar.(1)(3)(4)(5)(9) Los programas que proporcionan los mejores resul­tados para los niños y las familias tienden a ser de larga duración, a trabajar de forma más intensa en la consolidación de las competencias de los niños para la escuela primaria y combinan la prestación de servicios en los hogares con el trabajo en los centros de atención y educación .(1)(3)(4)(5)(9) Los planificadores deberán elaborar estrategias que promuevan la formación permanente del personal, empezando con una formación introductoria previa a la entrada en servicio y siguiendo luego con la formación continua durante toda la carrera de los profesionales de la EPI.(3)

Programas de EPI ofrecidos en centros de atención y educación: Los programas de EPI ofrecidos en centros de atención y educación de calidad—incluyendo centros preescolares y centros de asistencia de día que siguen un currículo educativo—promueven el compromiso parental, utilizan actividades programadas vinculadas al hogar y ayudan a los niños a desarrollar hábitos, actitudes y un compromiso con el aprendizaje. Estas características preparan a los niños para que puedan recibir una mejor enseñanza en la escuela primaria.(1)(10) Iniciativas formales con centros de día como Catco Kids en Pakistán promueven la cobertura de las necesidades básicas de salud, nutrición, visión, salud social y emocional y autoestima antes de que el niño comience su andadura en la escuela formal.(1)(9) Los programas de EPI que se ofrecen en centros de atención y educación son generalmente más caros que los programas comunitarios debido al coste que supone tener que disponer de un espacio físico y dotarlo de personal especializado en EPI.(9) Sin embargo, se ha demostrado que los beneficios de la EPI para los niños, como los bajos índices a largo plazo de encarcelamiento y asistencia social, superan de lejos a los costes.(1)(5)(7)(9)(10)

Programas de EPI comunitarios y domiciliarios: Los programas comunitarios de EPI pueden revestir diferentes formas. Por ejemplo, el programa internacional  Instrucción en el Hogar para Niños en Edad Preescolar (HIPPY por sus siglas en inglés), realiza visitas domiciliarias y ofrece a los padres y niños un currículo común para abordar las necesidades sociales y emocionales de niños en situación de riesgo durante sus primeros años de vida.(1)(10) Aunque las visitas domiciliarias pueden tener generalmente un coste más elevado e implican un tiempo considerable de trabajo, este tipo de EPI alivia la carga financiera de las familias con bajos ingresos que no pueden permitirse enviar sus hijos a centros educativos o de atención. Capacitar a padres y voluntarios para que actúen como facilitadores es una opción que puede reducir los costes asociados a este modelo.(9) El programa Pratham Balwadi en la India es un ejemplo de un modelo comunitario diferente, que reduce los costes utilizando espacios comunitarios como los templos, las casas de los docentes o de los niños, para ofrecer servicios de EPI de calidad. Al igual que los programas de EPI que se imparten a través de centros de atención y educación, los programas comunitarios eficaces de EPI pueden producir grandes mejoras en el desarrollo cognitivo y lingüístico y conseguir que los niños con bajos ingresos puedan ganar más dinero a lo largo de su vida en comparación con los niños que no han participado en programas de EPI.(1)(2)(5)(7)(10)

Movilización de recursos para financiar los servicios de la EPI:  Los análisis económicos realizados sobre la inversión en la EPI han mostrado que este tipo de inversión educativa tiene efectos positivos a largo plazo sobre la productividad y el rendimiento en la edad adulta muy superiores a los que ofrecen otro tipo de inversiones educativas.(10) No obstante,  los costes inmediatos parecen enormes. Las evaluaciones generales de gastos realizadas han estimado que los países con bajos ingresos necesitan una media de 11.000 millones de dólares americanos anuales procedentes de fondos internos y externos para prestar todos los recursos educativos necesarios desde la EPI hasta la educación secundaria.(10) El gasto por estudiante en los países con bajos ingresos debería aumentarse, de media, más de tres veces por encima del gasto actual, dando prioridad a la EPI.(4)(10) Estas necesidades financieras obligan a que comités multisectoriales coordinados representados por los servicios educativos, sanitarios, de asistencia social y otros servicios relacionados con la EPI tengan que hacer un mayor esfuerzo para reunir los recursos necesarios.(3) Pedir ayuda a los padres para que realicen aportaciones a los servicios de la EPI puede ser viable para los grupos con altos ingresos, pero puede dejar fuera a los niños desfavorecidos, que son los que más necesitan los programas de EPI. Los planificadores deberían por lo tanto elaborar otras estrategias de financiación que permitan crear grupos de donantes formados por organizaciones comunitarias, locales, nacionales, ONGs y entidades privadas.(3)(10)

Planes de acción para coordinar, defender y controlar los servicios de la EPI: Debido a la naturaleza multisectorial de las intervenciones de la EPI, los comités multisectoriales de alto nivel tienen que adoptar  planes de acción que garanticen la realización efectiva de las políticas de la EPI y la implementación de procedimientos de coordinación entre las diferentes agencias .(3)(10) Los planes de acción deben incorporar estrategias de comunicación que utilicen los medios de comunicación y grupos de relaciones públicas para promover y defender de forma eficaz el desarrollo y la educación de los niños a nivel nacional.(3) Los departamentos de evaluación de las universidades pueden llevar a cabo actividades de seguimiento y evaluación de alta calidad.(3)

 

Inclusividad y equidad

Detección temprana de discapacidades: Una EPI de calidad es útil para promover el desarrollo saludable de los niños y detectar de forma temprana la posible existencia de discapacidades, lo que puede ayudar a los profesionales de la educación a realizar las intervenciones que sean más necesarias y adecuadas en cada caso. La inclusión de niños con discapacidades dentro del sistema educativo general ha sido siempre un problema para muchos sistemas educativos de todo el mundo.(9) La inclusión temprana de niños con discapacidades para aprender y jugar con sus compañeros dentro de los programas generales de EPI favorece la transición a la escuela primaria, reduce la estigmatización y el aislamiento de los niños y sus padres, y tiene beneficios socio-emocionales y académicos positivos para los estudiantes con todo tipo de capacidades.(9)

EPI para familias de minorías étnicas y raciales: Las familias de minorías étnicas y/o raciales deberían recibir programas de EPI culturalmente adaptados y ofrecidos en el idioma local, con recursos de la comunidad y partiendo de un modelo que integre las identidades locales y el conocimiento.(3)(8) Para mejorar el acceso de los padres de minorías a los actuales programas de EPI y apoyo parental, las iniciativas que se planteen deberían ser culturalmente sensibles a las creencias y prácticas de los padres sobre la crianza de sus hijos.(3)(4)(8)(9)

Ejemplos de políticas

  • Bosnia/Herzegovina [PDF]
  • Ghana [PDF]
  • Malta [PDF]
  • United States of America [PDF]
References and sources
  1. Anderson, L. M., Shinn, C., Fullilove, M. T., Scrimshaw, S. C., Fielding, J. E., Normand, J., and Carande-Kulis, V. G. 2003. The effectiveness of early childhood development programs: A systematic review. American Journal of Preventative Medicine, 24(3), 32-46
  2. Blankenau, W., and Youderian, X. 2015. Early childhood education expenditures and the intergenerational persistence of income. Review of Economic Dynamics 18(2), 334-349.
  3. Garcia, M., Pence, A., Evans, J. L. 2008. Africa's Future, Africa's Challenge: Early Childhood Care and Development in Sub-Saharan Africa. Washington, DC: World Bank.
  4. Naudeau, S., Kataoka, N., Valerio, A., Neuman, M. J., and Elder, L. K. 2011. Investing in Young Children: An Early Childhood Development Guide for Policy Dialogue and Project Preparation. World Bank Publications, Washington D.C
  5. Schweinhart, L. J., Montie, J., Xiang, Z., Barnett, W. S., Belfield, C. R., and Nores, M. 2005. The High/Scope Perry Pre-school Study Through Age 40. High/Scope® Educational Research Foundation.
  6. Sripada, K. 2012. Neuroscience in the capital: Linking brain research and federal early childhood programs and policies. Early Education and Development 23(1), 120-130.
  7. Temple, J. A., and Reynolds, A. J. 2007. Benefits and costs of investments in preschool education: Evidence from the child-parent centers and related programs. Economics of Education Review, 26, 126-144.
  8. UNESCO. 2012. Indigenous early childhood care and education (IECCE) curriculum framework for Africa: A focus on contexts and contents. UNESCO/International Institute for Capacity Building in Africa: Addis Abbaba, Ethiopia.
  9. UNESCO. 2007. EFA global monitoring report: Strong foundations, early childhood care and education. UNESCO: Paris, France.
  10. Vogel, C. A., Yange, X., Moiduddin, E. M., Kisker, E. E., and Carlson, B. L. 2010. Early Head Start Children in Grade 5: Long-Term Follow-Up of the Early Head Start Research and Evaluation Study Sample. OPRE Report # 2011-8, Washington, DC: Office of Planning, Research, and Evaluation, Administration for Children and Families, U.S. Department of Health and Human Services.

 

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