Las habilidades del siglo XXI en la época del COVID 19

Escrito el 07 Oct 20 por Le Thu Huong, Yee Ki Au
TIC en la educación
Educación a distancia

 

Este post se publicó originalmente el blog de NORRAG.

Esta entrada de NORRAG Highlights es una aportación de Le Thu Huong (Especialista de Programa en la UNESCO) y Yee Ki Au (Estudiante de máster en la Universidad de Cambridge). Las autoras analizan los “cuatro pilares del aprendizaje” dentro del marco de las Habilidades del Siglo XXI (HS21) y sus implicaciones dentro del contexto de la pandemia del COVID 19. Aunque las habilidades digitales y las habilidades socio emocionales son ahora cualidades muy apreciadas para el aprendizaje a distancia y para la futura fuerza de trabajo, aún tenemos que integrar el concepto de resiliencia dentro de un marco de HS21.

La rapidez de los cambios en las tendencias de la industria 4.0, junto con los temas derivados de la brecha de habilidades en la fuerza de trabajo y la desvinculación de la escolarización por parte del alumnado, están presionando a los sistemas educativos y de aprendizaje a centrarse en las Habilidades del Siglo XXI (HS21). Estas habilidades, a pesar de la ausencia de una definición concisa y de la posibilidad de una interpretación variada, se invocan y se entienden habitualmente como una serie de habilidades esenciales que van más allá del conocimiento de los contenidos y de las habilidades profesionales y que capacitarán a los y las aprendices para desenvolverse adecuadamente en el mundo actual. El reciente estallido de la pandemia del COVID 19 y sus efectos continuados a escala mundial están transformando nuestra manera de vivir, de aprender y de trabajar en todos los sectores. A medida que las escuelas e instituciones formativas de todo el mundo vuelven a abrir sus puertas y ajustan su funcionamiento para garantizar la transición fluida del alumnado a la vida escolar de la “nueva normalidad”, tenemos que pensar de nuevo lo que pueden suponer los HS21 cuando los y las aprendices se enfrenten a desafíos sin precedentes, así como reflexionar acerca de las oportunidades que nos brinda la pandemia. Esto puede suponer ampliar o ajustar las definiciones de los HS21 y potenciar sus habilidades o su conjunto de habilidades constitutivas, por ejemplo, dentro del marco del currículo.

Una perspectiva renovada sobre los HS21

El trabajo pionero internacional sobre el aprendizaje, las habilidades y los resultados del aprendizaje ha sido recogido en el informe de la UNESCO Learning: The Treasure within, que proponía “cuatro pilares del aprendizaje”. Los pilares incluían “aprender a conocer, “aprender a hacer”, “aprender a vivir en común” y “aprender a ser”, proporcionando un marco para comprender los elementos cruciales para el aprendizaje en el siglo XXI. Se ha sugerido también un elemento más, “aprender a aprender”, para guiar las decisiones educativas, el diseño curricular y la enseñanza y el aprendizaje.

Más recientemente, el COVID 19 ha puesto en primer plano habilidades específicas muy demandadas por la fuerza de trabajo en 2020, entre ellas la creatividad, la colaboración y la adaptabilidad para resolver problemas complejos e indeterminados. En las circunstancias actuales, en las que el COVID 19 amenaza los resultados del aprendizaje del alumnado, así como su bienestar físico y mental, es importante destacar las habilidades digitales y las habilidades socio emocionales dentro del marco de trabajo existente a la vez que reconocemos que ambos conjuntos de habilidades son de naturaleza muy diferente, como muchos otros tipos de HS21, y por lo tanto es difícil trasladarlos al currículo y a la evaluación.

Habilidades digitales

Las habilidades digitales se enmarcan en el “aprender a hacer”, junto con diversas capacidades de resolución de problemas, comunicación e innovación, para que el alumnado trabaje de manera eficaz por equipos y que supere los desafíos. Mientras el alumnado se adapta al nuevo entorno de aprendizaje a distancia, tiene que perfeccionar sus recursos digitales y emplear herramientas nuevas con un apoyo limitado por parte del profesorado o dentro del hogar. La rápida adopción del entorno digital también ha exigido mayores habilidades a los trabajadores y las trabajadoras de todas las industrias, desde quienes trabajan en remoto o en primera línea, hasta el profesorado y la gestión de las escuelas. A pesar de los esfuerzos para mejorar de manera virtual las habilidades del profesorado y para aumentar la competencia digital del alumnado incorporando las habilidades digitales a lo largo de las materias del currículo, las habilidades digitales siguen siendo la prioridad máxima para garantizar que ningún grupo se quede atrás en la transición a una economía digital.

A la hora de abordar el aprendizaje y la enseñanza de las habilidades digitales, el mayor problema es la “brecha digital”, ilustrada por el hecho de que casi la mitad de la población mundial aún no tiene acceso a una computadora o a internet, lo que conduce a un aumento de la desigualdad en las oportunidades y los resultados del aprendizaje. Aunque el aprendizaje basado en la radio y en la televisión ha proporcionado una solución temporal para las regiones de bajos recursos, el alumnado de entornos vulnerables tiene que ser resiliente, flexible y tener recursos para superar las limitaciones y maximizar las ganancias.

Habilidades socio emocionales

Las habilidades socio emocionales se mencionan dentro de “aprender a ser” y se relacionan con las capacidades de aprender en diferentes ámbitos y a lo largo de toda la vida. Para aprender a distancia, se le pide al alumnado que sea muy independiente y autónomo para poder seguir avanzando desde casa. Para auto monitorizarse y conservar la motivación, factores como la conciencia y el conocimiento por parte del alumnado de su propio desarrollo, de sus fortalezas y debilidades y de su bienestar mental se vuelven cada vez más importantes.

El aprendizaje emocional incluye elementos de auto conciencia, autogestión, conciencia social, habilidades relacionales y toma de decisiones responsable. Las habilidades pueden promoverse mediante actividades digitales como las residencias virtuales y los vídeo juegos, que ofrecen la versatilidad de poder usarse tanto en el entorno físico del aula como a distancia. No obstante, las habilidades socio emocionales son enormemente contextuales (dependen no solamente del entorno escolar, sino del entorno familiar y social) y tienen unas herramientas de evaluación muy limitadas, lo que implica que son difíciles de enseñar y mucho más difíciles de evaluar. Aunque las habilidades socio emocionales pueden ayudar a que el alumnado resuelva el problema y se las apañe aquí y ahora, se requiere una mayor resiliencia para superar los efectos adversos del COVID 19 y para mejorar las HS21 a largo plazo.

Brechas en la adquisición de resiliencia

En la literatura especializada la resiliencia se entiende como “lograr buenos resultados a pesar de graves amenazas a la adaptación o al desarrollo” (Masten, 2001, p. 228). A tenor de las incertidumbres causadas por el COVID 19 la resiliencia y la flexibilidad se han convertido en hechos clave para adaptar y avanzar la planificación. Por ejemplo, los niños, las niñas y el alumnado con resiliencia son capaces de identificar y resolver problemas incluyendo atenuar la tensión psicológica del aprendizaje a distancia acercándose a las personas adultas en busca de ayuda, desplegando adecuadamente diferentes habilidades y adquiriendo la autosuficiencia en el aprendizaje. Basándonos en las reseñas de Investigación y Prospectiva en Educación de la UNESCO, podemos decir que la resiliencia no se le da la importancia debida en los “cuatro pilares del aprendizaje”, aunque se le menciona como un elemento clave en el marco de “las otras 3 r”.

Aunque se disputa si la resiliencia es un rasgo intrínseco de la personalidad o una capacidad que se desarrolla e interactúa con el entorno, se acepta en general que la resiliencia tiene un desarrollo dependiente del contexto. Durante la adversidad, la experiencia de las redes de apoyo puede capacitar al individuo para abordar el desafío específico de su futuro, mientras que el aprendizaje socio emocional estructurado puede proporcionarle una capacidad emocional genérica. No obstante, no queda claro cómo podría interactuar la resiliencia de los y las aprendices con otras habilidades del siglo XXI, o con la resiliencia de la familia y el profesorado de ese alumnado. Para prevenir los efectos negativos de las malas experiencias de las personas adultas, legisladores y gestores de las escuelas pueden destinar recursos a contribuir a fortalecer también la resiliencia de la población adulta.

Se necesita investigar más sobre la resiliencia para refinar y desarrollar un marco de trabajo HS21 que pueda guiar la enseñanza y el aprendizaje y pueda, en último termino, contribuir a hacer unos sistemas educativos más resilientes. Más allá del aprendizaje a distancia, la resiliencia también empodera al alumnado para lidiar y gestionar con eficacia las perturbaciones en el aprendizaje que se puedan producir en el futuro por otros factores, ya sea una pandemia global o la crisis climática.

Conclusiones

A partir de un análisis de los HS21 y reflexionando acerca de los problemas causados por la pandemia del COVID 19, se ha señalado que las habilidades digitales y las habilidades socio emocionales son factores muy valiosos para el aprendizaje a distancia y para desenvolverse en el mercado laboral del futuro. Además, se ha identificado la resiliencia como un mecanismo que ayuda a los y las aprendices a adaptarse con flexibilidad a las crisis actuales y futuras. No obstante, el proceso de construcción de esa resiliencia, las habilidades implicadas y su interacción con otros factores siguen siendo temas sin resolver. Aunque el concepto de los “cuatro pilares del aprendizaje” ha sido útil para cartografiar las partes constitutivas de los HS21, aún tenemos que integrar el concepto de resiliencia dentro del marco de los HS21. Una comprensión global de los HS21 es crucial a la hora de guiar los enfoques y prioridades de la reapertura de las escuelas.

Sobre las autoras: Le Thu Huong es Especialista de Programa en la UNESCO. Dirige el programa System Alignment fot Better Learning Outcomes (SABLO), que busca fortalecer los sistemas educativos nacionales para mejorar la calidad y los resultados del aprendizaje en todos los niveles. Yee Ki Au está cursando un Máster de Pedagogía en la Universidad de Cambridge, donde investiga el empleo de la tecnología y de los datos estadísticos en las aulas.

 

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