Aprender en la base de la pirámide: la crisis global de aprendizaje, los ODS de la ONU y una agenda educativa equitativa

Escrito el 13 Mar 19 por Learning Portal Team
Evaluación de conocimientos
Educación y desarrollo

Este artículo se basa en el reciente debate estratégico de IIEP.

El Instituto de Estadística de la UNESCO calcula que 1 de cada 5 personas entre las edades de seis y diecisiete años no está escolarizado. En los países más pobres, esta cifra se eleva hasta 1 de cada 3. Buena parte de quienes sí están integrados en el sistema escolar no consigue aprender los contenidos básicos, lo que se traduce en que hasta 6 de cada 10 personas en edad escolar, ya sea primaria o secundaria, no alcanzan los niveles de competencia mínima en matemáticas y lectoescritura. ¿Qué se necesita para derribar todas las barreras y conseguir que toda la población infantil y juvenil aprenda? ¿Qué tipos de colaboración, de innovación y de planificación y legislación basadas en las pruebas podrían finalmente abrir las puertas a la equidad de oportunidades y a la educación para todos y todas?

A partir de dos de sus publicaciones más recientes, Learning at the Bottom of the Pyramid y Learning as Development, Dan Wagner, profesor y titular de la cátedra Learning y Literacy de la UNESCO, director del International Literacy Institute y director del programa internacional de desarrollo educativo de la Graduate School of Education at the University of Pennsylvania, aporta algunas reflexiones sobre este tema.

¿QUIÉNES ESTÁN EN LA BASE DE LA PIRÁMIDE?

La crisis global de aprendizaje y la equidad educativa son temas fundamentales en todos los países. En el contexto de los Objetivos d Desarrollo Sostenible (ODS) tendemos a identificar la crisis global de aprendizaje con los países de ingresos bajos. Sin embargo, la crisis de aprendizaje y la equidad educativa afecta a los niños y a las niñas en situación de desventaja, a quienes se encuentran en la base de la pirámide, en todos los países, y no simplemente en aquellos países que las agencias internacionales consideran países de ingresos bajos. En cualquier país, los niños y las niñas que se encuentran en la base de la pirámide tienen pocas posibilidades de asistir a las buenas escuelas, a quienes viven en las comunidades rurales les enseña un profesorado inadecuadamente formado, puede que sus familias sean analfabetas o casi y, en especial, quienes proceden de minorías etnolingüísticas quizás se hayan mudado a una ciudad en la que se habla un idioma que no es su idioma familiar. 

Dan Wagner's presetation
Ver la presentación de Dan Wagner

OBSTÁCULOS PARA ALCANZAR EL ODS4

Los niños y las niñas en la base de la pirámide se encuentran con tres obstáculos principales a la hora de lograr el ODS4:

  1. La investigación pedagógica (básica y aplicada) ha tenido tradicionalmente un sesgo a favor de los modelos occidentales. Aproximadamente un 90% de la investigación se basa en muestras de población occidentales, con muy poca atención a los modos de aprendizaje de los niños y las niñas de los países en desarrollo. Tenemos que prestar mucha atención a cómo utilizamos conclusiones sobre el aprendizaje basados en muestras que son muy diferentes del contexto sobre el que estamos trabajando.
  2. Las mediciones del aprendizaje tienden a focalizarse en la fiabilidad comparativa internacional y en las medias nacionales más que en la «validez local». Las evaluaciones internacionales y regionales evalúan principalmente a estudiantes procedentes de entornos de ingresos altos y medios, no a estudiantes procedentes de hogares con ingresos bajos. No podemos reivindicar una «validez local» si el alumnado más desfavorecido no forma parte de las evaluaciones habituales. 
  3. La equidad de aprendizaje (estrechar la brecha entre quienes «tienen» y quienes «no tienen») no ha sido una preocupación central de la legislación y planificación educativa a escala nacional. La base de la pirámide a menudo se ignora o queda infrarrepresentada. Los ministerios de educación pueden focalizar sus medidas políticas allí donde pueden obtener votos y las personas que votan, habitualmente, suelen tener un nivel educativo más alto. Los grupos marginalizados, quienes viven en las áreas rurales, o quienes tienen un nivel bajo de alfabetización tienden a participar en menor medida en los procesos electorales. ¿Cómo podemos diseñar políticas de educación nacional que conciencien a los ministerios para que tengan en cuenta la equidad de aprendizaje?

TRES DESAFÍOS, TRES SOLUCIONES

  1. Investigación pedagógica: Queda mucho por investigar si queremos entender cómo mejorar el aprendizaje en la base de la pirámide. Casi toda nuestra investigación se centra en niños y niñas en edad escolar en un entorno de escolarización formal. La mayoría de las investigaciones no han tenido la oportunidad de trabajar con niños y niñas fuera del sistema escolar, con quienes viven en áreas rurales, ni de observar y entender las realidades de las aulas. No sabemos casi nada acerca de cómo aprende el alumnado que se encuentra en la base de la pirámide.
  2. Mediciones del aprendizaje. La inmensa mayoría de los recursos para la evaluación del aprendizaje se destina a evaluaciones comparables regionales o internacionales. ¿Es lo que mejor les conviene a los niños y a las niñas y, especialmente, a los niños y a las niñas en la base de la pirámide? ¿Qué importa más, puntuar a los países o tratar de entender cómo mejorar la educación de aquellos niños y aquellas niñas que están bajando las medias de puntuación? Desde la perspectiva del aprendizaje de quienes están en la base de la pirámide, necesitamos mediciones del aprendizaje con «validez local» si queremos incluir al alumnado marginalizado y con desventajas. Cuando comparar pierde su importancia, la cuestión pasa a ser usar evaluaciones más pequeñas, más rápidas y más baratas
  3. Equidad en el aprendizaje: Establecer mejores índices para «cerrar la brecha» y «elevar el suelo». Aún no tenemos datos suficientes como para hacer un coeficiente de Gini sobre aprendizaje que nos permita mostrar las tendencias de la brecha de aprendizaje a lo largo del tiempo en cada país. Si se quiere que los ODS eleven el nivel nacional del aprendizaje, sean cual sean las mediciones que se empleen, ¿es mejor invertir en la cumbre, en la parte media o en la base de la pirámide? Algunas estadísticas empiezan a mostrar que, en los países de ingresos bajos, si se invierte en la base de la pirámide, se mejora más la media nacional que si se invierte en el medio o en la cumbre de la pirámide. Esta es una cuestión muy importante, puesto que la mayoría de los ministerios de educación tienden a concentrar los recursos en la parte media de la pirámide. 

RECOMENDACIONES PARA UNA AGENDA DE LA EQUIDAD EN EL APRENDIZAJE

Para abordar el ODS4 sobre la educación inclusiva y equitativa, necesitamos:

  • Centrar la investigación, el diseño político y la práctica directamente en la base de la pirámide para abordar un problema que estaba «escondido a la vista de todos». Sabemos perfectamente que las personas menos favorecidas necesitan ayuda en todos los países y no les hemos prestado una atención suficiente. 
  • Reducir la brecha de aprendizaje. Hemos conseguido llevar a los niños y las niñas a la escuela, ahora tenemos que reducir la brecha de aprendizaje.
  • Elevar el «suelo» de aprendizaje y prestar más atención dentro de cada país a las soluciones locales, centradas en su población, más que buscar balas mágicas para todo el mundo. 
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